El nombre de Daniel Craig

7 abril, 2009 at 3:42 pm Deja un comentario

El fin de semana pasado volví a ver Casino Royale (8/10), ¡qué gran película!, suerte que no se parece demasiado a todo lo anterior de James Bond, nunca he sido muy aficionado a las películas de este fulano, no sé, demasiado irreales, demasiado siempre lo mismo. La película empieza muy bien, los títulos de crédito son impresionantes, como impresionante es el tema principal compuesto por Chris Cornell, ex de Soundgarden y cuya interesante historia he leído esta misma mañana en la wikipedia. La persecución a pie en Magadascar es de lo mejor que he visto en el cine, en la televisión impresiona menos, pero me sigue pareciendo una auténtica pasada. Y todo lo demás, excepto el final que se me hace un poco largo, me encanta, ya podían aprender otros. Quantum of solace, la siguiente película de James Bond, no la he visto todavía, pero por ahí dicen que no le llega ni a la suela de los zapatos, ya veremos, ya os comentaré cuando la vea. ¿Pero éste no es un blog sobre juegos de mesa? No, es un blog de lo que a mi me da la gana y como hablar sólo de juegos de mesa me aburre, pues ahora hablaré de todo un poco, de cine, de música, y por supuesto, de juegos de mesa, veremos lo que dura. Y hablando de juegos de mesa, ayer jugué de nuevo a Der name der rose (7/10), un juego que me gusta, pero que no me llena, no sé, le falta algo. En este juego cada jugador lleva a un monje en la abadía de la famosa novela de El nombre de la rosa, donde los asesinatos se suceden y eres culpable mientras no demuestres lo contrario. Si para demostrar tu inocencia tienes que pisar algunas cabezas, pues las pisas, que tampoco pasa nada, y en el fondo de eso se trata, siempre y cuando vayas con cuidado y los demás jugadores no descubran cual es tu monje y entonces pisen tu cabeza hasta que te haga mucha pupita. Tu objetivo es ser el jugador con menos indicios de tu supuesta culpabilidad, cuanto menos curioso, ya que lo normal habría sido tener que buscar al asesino. Y a lo que vamos, el juego sería una delicia si después de un par de partidas todos los jugadores no jugaran al despiste, así es imposible descubrir quien es quién y la esencia del juego se pierde. He intentado arreglarlo aplicando alguna variante de la casa, pero nada, un fracaso, no es fácil encontrar la forma de que los jugadores no puedan abusar del despiste. Esta misma mañana se me ha ocurrido un juego de cartas de mecánica similar, veremos que pasa porque seguramente tenga el mismo problema, este fin de semana lo pruebo, que en mi cabeza tiene muy buena pinta… como tantos otros juegos.

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