Archive for septiembre, 2008

Mejores y peores juegos

Hace un par de semanas, coincidiendo con el inicio de la nueva temporada de juegos de mesa en mi trabajo, les hice una pregunta, ¿cuál ha sido el mejor y el peor juego de la temporada? Éste ha sido el resultado:

Pues a mí el juego que menos me ha gustado ha sido el Modern art,  para mi gusto interviene demasiado el arte de saber negociar e influye mucho el nivel del resto de los jugadores.

Y el que mas me ha gustado (esta elección es mucho mas difícil) ha sido In the Year of the Dragon, me parece un juego que te mantiene alerta hasta el final, con mucha estrategia y muchos giros.

Noe, gandora de la temporada pasada.

La única partida al Modern art no gustó demasiado. Es un juego que yo creo que necesita como mínimo dos partidas para pillarle el truco, para darse cuenta de que vender cuadros es tan importante o más que comprarlos. In the year of the dragon es un juego que ha gustado bastante, incluso a Noe que ha quedado última siempre, sobretodo por la angustia esa que genera con tanto evento negativo.

Mi favorito, ahora mismo, es el Agricola. Los juegos que más me están gustando son los de gestión de recursos, y de los que he visto el Agricola es el mejor. Es el más abierto, el que permite improvisar mejor sobre la marcha y no usando tácticas de “minimización de daños”, sino creando nuevas líneas que pueden resultar mejores que la estrategia inicial.

El que menos me ha gustado… la cosa está entre El misterio de la abadía y Perikles. Va, me decanto por este último. Es de ese tipo de juegos que “no entiendo”. Voy perdido toda la partida, no sé muy bien qué decisión tomar en cada momento. Se me escapa, las acciones de los jugadores no me permiten adelantarme a los hechos ni “calcular” nada. Odio este tipo de juegos, para mí, caóticos. Y en este saco meto también a El Grande, uno de los favoritos de la parroquia.

Fran, el más aficionado de todos.

Lo del Perikles fue otro fracaso como el del Modern art y eso que Fran tenía todas sus esperanzas puestas en él. Es de esos juegos que la gente no entiende, cuando a mí me cuesta entender que la gente no lo entienda. De todas formas, he comprobado que muy a mi pesar, es un juego que no suele gustar. El misterio de la abadía no nos entusiasmó a casi ninguno, no sé, no le vimos la gracia.

Por un general todos me han parecido muy interesantes. Puestos a escoger para mi El Grande ha sido un “gran” descubrimiento y lo colocaría en primer lugar sin perder de vista el Age of Empires III, que pese a quedar último en mi única partida, me gustó y creo que con mas partidas podría desbancar en mi orden de preferencias a El Grande.

En cuanto al peor y si tengo que escoger un peor estaría entre el Dragon’s gold y el Ciudadelas. En el caso de Ciudadelas, en la partida que jugué, la partida no acabó de coger mucho ritmo (se le podría dar otra oportunidad). El Dragon’s Gold da poco juego en la estrategia y quizás el azar juega un papel mas determinante, si tengo que escoger un peor sería este. Aún siendo el que menos me gustó el echo de ser un juego rápido (en poco rato puedes acabar una partida) es un punto que juega a su favor.

Iván, un jugador ocasional.

El Grande es uno de los juegos que más y mejores partidas se han jugado, a Iván le gustó tanto que se compró uno de segunda pano por eBay. El Dragon’s gold fue otro de esos juegos incomprendidos, no hubo negociaciones agresivas y el juego perdió el único interes que tiene.

De todos el que más me ha gustado ha sido Los pilares de la tierra. Me pareció muy divertido, simple de jugar y a la vez con muchas opciones hacia las que enfocar la partida. De los que compartí con vosotros fue Condottiere el que más me gustó.

Y el que menos, que no quiere decir poco, El Misterio de la Abadía. Ya que se hizo muy larga la partida y a ratos ya no sabía ni que preguntar… supongo que para disfrutarlo mejor hay que tener más experiencia.

David, otro jugador ocasional.

David nobra al Condottiere, uno de esos juegos que no suele gustar pero que con la gente del trabajo ha funcionado muy bien. La verdad es que todas las partidas a este juego han sido muy buenas y muy tensas, eso sí, siempre jugado por seis jugadores.

A mi el que más me ha gustado hasta el momento ha sido el Agricola, aunque sólo he podido jugar una partida, me parece un juego de gestión de recursos muy bueno, con múltiples opciones y muy compensado en todo momento.

Y el que menos, el Dragon’ s gold, pienso que en ningún momento se tiene control sobre el juego y además, bajo mi punto de vista, la negociación entre jugadores tiene demasiado peso.

Albert, otro jugador ocasional.

Es curioso como Albert comenta como defecto del Dragon’s gold lo que yo considero su mayor virtud.

Y esto ha sido todo, algunos no contestaron a mi pregunta y otros fueron tan breves que no he considerado oportuno ni siquiera mencionarlos, aunque todos ellos mencionaban El Grande como mejor juego.

25 septiembre, 2008 at 2:09 pm Deja un comentario

Tercera y cuarta semanas de septiembre de 2008

Últimamente no estoy jugando mucho, así que tampoco tengo mucho que contaros. En estas dos semanas pasadas sólo he jugado en el trabajo, donde ha habido cambios que en una siguiente entrada os contaré.

Hace un par de semanas jugamos una partida de Agricola a tres, Fran, Abel y yo. Fran y yo hemos jugado bastantes partidas, pero Abel no había jugado nunca. Expliqué las reglas del modo familiar (¡otra vez!) y nos pusimos a ello. En las primeras rondas quedó claro que Abel no sería rival y para desgracia de los que nos estábamos jugando la partida, se dedicó de lleno a desconcertar (por no decir putear). El tramo final fue muy emocionante, la granja de Fran parecía mejor, pero mis granjas suelen mejorar mucho en las últimas rondas. La clave de la partida estuvo en la penúltima ronda en la que Fran decidió reformar su casa en vez de ser jugador inicial, craso error, en la siguiente ronda pude reformar mi casa a adobe, construir vallas que necesitaba como agua de mayo y volver a reformar mi casa, esta vez a piedra. Gané la partida por un punto, cosa que dudo que hubiera hecho sin el error de Fran. Llevo un buen puñado de partidas a Agricola y me sigue gustando, y esa es una muy buena señal.

La semana pasada jugamos al Age of empires III a cuatro, Abel, Iván, Quico y yo. Como todos habían jugado antes, simplemente repasé las reglas y empezamos. Cuando no tengo que explicar reglas y estar pendiente de que los nuevos jueguen bien, juego mejor. En el tercer turno supe que era un claro aspirante a la victoria (es más, estaba convencido que iba a ganar). Por entonces ya tenía el edificio de 5 monedas, el de un capitán extra y el de un misionero extra. Empiezo a ver el final de este juego, empiezo a estar un poco cansado, juego de forma demasiado mecánica, aunque no siempre con la misma estrategia. Tengo un montón de normas en mi cabeza que si voy aplicando me va bien. De todas formas, es un buen juego que me ha dado muy buenas partidas y que hace mucho tiempo que he amortizado. Lo seguiré jugando de vez en cuando, pero a poder ser, con adversarios de altura. Evidentemente gané la partida con unos 20 puntos de diferencia con el segundo.

25 septiembre, 2008 at 12:30 pm Deja un comentario

Deutscher Spiele Preis

Recientemente se ha destapado el ganador de este año del prestigioso Deutscher Spiele Preis, aunque no tan prestigioso como el Spiel des Jahres. Resulta que a medida que pasan los años y crece mi experiencia en esto de los juegos de mesa, menos me gusta el Spiel des Jahres y más el Deutscher Spiele Preis; el primero parece un galardón al mejor juego de mesa familiar y el segundo al mejor juego de mesa.

Agricola es el mejor juego del año según Deutscher Spiele Preis, acompañado en segunda posición por Stone Age y en tercera por Cuba. Del Agricola he hablado repetidamente en este blog, así que no creo que tenga que decir mucho más, me parece un grandísimo juego y un justo vencedor. Al Stone Age he jugado unas cuantas veces por Internet y me parece realmente bueno, es bonito, está muy bien pensado y compensado, y además, los dados le dan un toque especial. Al Cuba he jugado un par de veces y me ha dejado un poco frío, no sé, no le veo la gracia.

19 septiembre, 2008 at 6:23 am 4 comentarios

Segunda semana de septiembre de 2008

Todo empezó el lunes pasado con la nueva temporada de juegos de mesa con la gente del trabajo. In the year of the dragon, uno de esos juegos que han gustado bastante, inauguró la temporada. Jugamos Noe, Quico, Fran y yo, y no se si por haber trabajado mucho o por todo lo contrario, estábamos un poco empanados. Quico empezó fuerte, comprando un privilegio doble, mientras los demás nos preparábamos de una u otra forma para las penurias que aguardaban. Dejé de un lado la iniciativa y me dediqué principalmente a construir nuevos palacios y llenarlos de geishas, estrategia que no había utilizado nunca. Minimicé todo lo que pude las pérdidas, aunque maravillas no se pueden hacer, cinco palacios y tres geishas son un importante lastre (aunque un buen puñado de puntos). Finalmente gané la partida con cerca de 100 puntos, aunque sinceramente creí que no iba a hacerlo. Noe, siempre primera en iniciativa, debería haber conseguido muchos más puntos con libros de lo que hizo… seguro que la cosa cambia en la próxima partida. Y por otro lado me hago algunas preguntas, ¿con cuántos palacios y personajes es posible acabar una partida? ¿realmente es tan buena la estrategia del privilegio doble?

El viernes por la tarde estuve con Raquel comprando en un conocido centro comercial de Barcelona. Cuando terminamos fuimos al Queimada, bar en el que se reúnen los aficionados a los juegos de mesa para jugar, hablar, beber y fumar. Allí nos encontramos muy buen ambiente y muchas caras conocidas. Con Perepau y el ilustre Oriol Comas nos sentamos a jugar una partida de Brass, juego al que Raquel siempre tiene ganas de jugar y que Oriol no había probado todavía. Expliqué a Oriol como se juega y aunque creo que no lo hice demasiado bien, fue suficiente. Durante la primera fase jugué a verlas venir, sin estrategia alguna. Durante la segunda fase construí todas las vías menos una, obteniendo un mínimo de cuatro puntos por cada una de ellas, vamos, una barbaridad. Gané la partida con cerca de 140 puntos. La verdad es que este juego jugado contra buenos jugadores es una auténtica gozada. A continuación nos quedamos colgados Perepau, Raquel y yo, pocos jugadores para jugar al Union Pacific. Aprovechamos para cenar mientras esperábamos que terminara una partida jugada por una pareja cuyos nombres no recuerdo, ya lo siento, aunque los conozco desde hace tiempo cuando coincidimos en Granollers. Es un juego que me había gustado la primera vez, pero que no me había entusiasmado, y como diría Perepau, necesitaba saber si tenía que venderlo o no; tengo por costumbre no quedarme con ningún juego que no me guste lo suficiente para jugarlo de vez en cuando. Los que habíamos jugado antes empezamos a ver cosas que no habíamos visto durante la primera partida. Los que no habían jugado antes, es decir, la misteriosa pareja ;), sufrieron un poco las consecuencias. El juego ha ganado bastante, es muy dinámico, sutil y realmente tenso cuando se aproxima un pago de dividendos, es decir, que no lo voy a vender. Por tercera vez esta semana, gané la partida por los pelos, un millón más que el segundo y dos más que el tercero.

Nota: resulta que la pareja misteriosa eran Genís (Opalpyr por la BSK) y Meri… famosos en el mundo entero por las jornadas de rol y juegos de mesa de Sabadell.

El sábado vinieron a cenar y a dormir a mi casa Pau y María, buenos amigos y jugadores más o menos habituales. Antes de cenar tuvimos tiempo de jugar al Time’s up!, juego que empieza a obsesionar a Raquel, quiere jugarlo a todas horas y yo no le dejo, hay que administrarlo en pequeñas dosis para no quemarlo. Ganamos Pau y yo sin demasiados problemas. Después de cenar un buen embutido de la tierra y una suculenta ensalada, empezamos a jugar al Age of empires III, juego que llamaba la atención de Pau y que todavía no había probado. Se trata de un juego que suele gustar casi siempre y ésta no fue una excepción. Fue una buena partida, aunque me lo pusieron demasiado fácil. Puse en práctica una estrategia puramente militar lo que me permitió dominar sin demasiados agobios tres regiones del nuevo mundo y hacer jugosos descubrimientos. Como no descuidé ninguno de los otros aspectos del juego y conseguí bastantes puntos con los edificios, gané la partida, la quinta consecutiva, estoy impresionado. Creo que es un error demasiado habitual dejar que el jugador que tiene el edificio que proporciona un soldado adicional, además consiga otro soldado desde la casilla del especialista correspondiente. Un jugador con dos o más soldados por turno es una máquina de matar, en una posición muy ventajosa para ganar la partida. Como a Raquel y a mí nos había gustado el Union Pacific la noche pasada, decidimos jugar otra partida, que además es suficientemente ligero para ser jugado a última hora de la noche. Pau y María no habían jugado antes, aunque no me costó demasiado explicarles las reglas. En esta ocasión me propuse bajar cartas del mayor número de empresas posible, estrategia que sinceramente creí que me iba a dar la victoria, pero no fue así. Ganó Raquel, seguida de cerca por Maria. A la mañana siguiente, después de desayunar, jugamos una partida de Brass. Pau y María no habían jugado antes, así que me tocó explicar las reglas otra vez. Mientras que Maria creo que lo pilló relativamente bien, Pau tuvo problemas durante la primera fase; es algo que suele pasar, es un juego de reglas un tanto enrevesadas y cuesta cogerle el truco. Creo que durante la segunda fase todo quedó un poco más claro, o por lo menos eso espero, porque me gustaría repetir algún día. Por fin ganó Raquel, a la que hasta ayer se le había resistido la victoria. No jugué muy bien, siempre fui un paso por detrás y eso se paga.

15 septiembre, 2008 at 12:14 pm Deja un comentario

Primera semana de septiembre de 2008

Este fin de semana tocaba ir a casa de mi suegro, lo que significa que se jugará a juegos de mesa con casi total seguridad.

Times up!

Time's up!

Empezamos la tarde con Time’s up!, un tipo de juego muy poco habitual en mi ludoteca. Raquel muchas veces se queja precisamente de eso, de que nos falta algún juego tipo Party… y mira por donde, había oído hablar bien de este juego y la semana pasada lo añadí a la cesta de la compra de mi último pedido a la PCra. Jugamos Mari, Rafa hijo, Encarni, Rafa padre, Raquel y yo, hombres contra mujeres, un clásico. Es muy sencillo, se trata de que tus compañeros adivinen personajes, en una primera ronda pudiendo decir lo que quieras, en una segunda ronda pudiendo decir una sola palabra y en una tercera ronda haciendo gestos. La verdadera gracia del juego es que los personajes se mantienen durante las tres rondas, para que cada vez sea más fácil adivinarlos, ya que adivinar “Carmen Maura” haciendo gestos sería imposible sin las dos rondas previas. Me gustó, no para jugarlo cada día, pero me gustó. Las dos partidas las ganamos los hombres, que conste en acta.

Tinners trail

Tinners' trail

Lo último del diseñador del Brass es Tinners’ trail, un juego que ya había probado hace algunas semanas y que necesitaba jugar otra vez para confirmar algunos temores. Tengo la impresión que por el momento Brass es el único juego que realmente me gusta de Martin Wallace, Perikles y Railroad Tycoon también me gustan, pero menos, y es probable que cuando pruebe el Age of Steam también me guste. Byzantium y Tinners’ trail no me han gustado nada, el primero porque no lo entiendo y el segundo porque me parece malo, sí, he dicho malo, podéis quemarme en la hoguera. Se trata de un juego en el que las acciones a realizar son evidentes, demasiado evidentes. Es que incluso las subastas tienen muy poca gracia, ya que el precio mínimo está bastante claro (el precio de los recursos se puede intuir, el mínimo si no lo vas a extraer esta ronda, el actual si vas a extraerlo esta ronda). No se, sinceramente no se que puede haber visto la gente en este juego, aunque para gustos colores, claro, aunque a mí me cueste entenderlos. Jugamos Encarni, Rafa, Raquel y yo, y a ninguno nos gustó, aunque aguantamos toda la partida. Ganó Raquel (o Rafa, no lo recuerdo muy bien), aunque fue lo menos interesante de la noche.

Power grid

Power grid

El domingo por la mañana, como ya suele ser habitual en casa de mi suegro, hubo tiempo para una partida, en esta ocasión de Power grid. Jugamos Encarni, Rafa, Raquel y yo. El único mapa que todavía no habíamos probado es el de Francia, que por algún motivo es el que peor pinta me tenía. Efectivamente no es ninguna maravilla, pero no está mal, París con tres espacios juntos provoca situaciones bastante curiosas. Gané la partida, sorprendiendo a todos en una última ronda en la que construí en 6 ciudades, alcanzando las 17 requeridas… algo que los demás deberían haber tenido en cuenta.

Y con esto y un bizcocho, mañana o pasado vuelvo a escribir, que empieza una nueva temporada de juegos de mesa con la gente del trabajo y hay que hacer balance de la temporada pasada.

8 septiembre, 2008 at 11:37 am Deja un comentario

Theseus

Como ya comenta el propio Perepau aquí y aquí, resulta que su magnífico juego Theseus ha ganado el prestigioso premio que otorga la ludoteca Boulogne-Billancourt, sin duda lo más de lo más cuando hablamos de concursos de juegos de mesa. El juego es de esos que tiene algo especial, de esos que cuando los juegas sabes que tiene un potencial enorme. ¿Qué más puedo decir? Pues que me alegro un montón, el juego y el autor se lo merecen, y yo creo que esto es sólo el principio. Felicidades Perepau, de verdad, eres el mejor.

7 septiembre, 2008 at 4:16 pm Deja un comentario


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