You know my name

Vuelve a sonar You know my name de Chris Cornell, aunque no voy a volver a hablaros de la extraordinaria Casino Royale. La que sí que he visto y no me ha entusiasmado es Quantum of solace (6 / 10), como tampoco lo ha hecho Harry el sucio (6 / 10), no sé, no dijeron nada ninguna de las dos. En Quantum of solace se intuye (y se agradece) ese cambio de estilo de James Bond, pero la película es flojilla, no nos engañemos, veremos la siguiente. Me gustaría poder hablar de Star trek, la película de moda, pero todavía no he podido verla, estoy en negociaciones con mi mujer para que me acompañe, pero con Ángeles y demonios por en medio va a estar complicado. Lo que si que hecho es jugar y mucho. Todos los juegos que estoy jugando últimamente me están gustando. El Tichu (7,5 / 10), en su segunda oportunidad, ha triunfado, es un juego que le gusta a mi suegra y que me gusta a mí, ¿qué más se puede pedir? Las sobremesas ya no son lo que eran. Jugar por parejas y las sutilezas de las cuatro cartas especiales le dan un sabor especial, superior a por ejemplo el Gang of four (6,5 / 10). El Goa (8,5 / 10) es un juegazo como la copa de un pino, hoy mismo voy a jugar una partida en la que espero no cometer ningún error de reglas, pues en las dos anteriores he cometido algunos errores imperdonables (las plantaciones y colonias se conseguían sin especias incluidas, las cartas de exploración se podían usar como colonos, etc.). Y aun así el juego me ha encantado. Posiblemente se trate del juego con subastas más emocionantes. Para terminar, otro juego al que he dado una segunda oportunidad después de una primera partida nefasta ha sido el Tigris & Éufrates (8,5 / 10), un juego que tiene como única pega que sin nadie que te enseñe a jugar en las primeras partidas nada tiene sentido. Ahora es el juego al que se está jugando campeonato en el trabajo, ya os contaré qué tal me ha ido, que por ahora voy primero, pero todavía me quedan tres partidas. De este juego tendría que hablar más en detalle, haber si lo hago, que estoy un poco vago.

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14 mayo, 2009 at 4:53 pm Deja un comentario

Viaje de ida y vuelta

Todavía no he visto Quantum of solace, ya lo siento, y tampoco he visto nada que merezca la pena destacar. ¿Soy el único que piensa que ya no se hacen películas como las de antes? Es posible, aunque también es posible que la culpa sea de las series, uno quiere la profundidad de una serie en una película y pasa lo que pasa. Y hablando de series, ¿qué habéis visto últimamente? Como yo las veo dobladas al castellano, pues todavía no he visto nada de la última temporada de Galáctica, ¡qué ganas! o la quinta de Perdidos por poner dos ejemplos. No me vengas ahora con que tengo que ver las series en versión original, que por ahí no paso, que soy incapaz de leer y prestar atención a lo que ocurre al mismo tiempo. Mientras espero los platos fuertes de la temporada, me conformo con series pasables como Sobrenatural (6 / 10), One tree hill (6 / 10) o Anatomía de Grey (7 / 10), la siempre entretenida, pero ya no tan entretenida como antes, House (8 / 10) y la excelente Cómo conocí a vuestra madre (9 / 10), digna heredera de Friends y con un personaje memorable. Sobrenatural tiene algunos capítulos muy buenos, hay uno sobre un curandero y una parca en la primera temporada por ejemplo, y otros que son más de lo mismo. One tree hill es un culebrón juvenil que me entretiene, como casi todas las series juveniles del estilo. Anatomía de Grey le gusta bastante a mi mujer y a mí me entretiene, aunque creo que esta última temporada está siendo mejor que la anterior. Como conocí a vuestra madre es una pasada y si no la estás viendo, te estás perdiendo una gran comedia. Y hablando de cosas que no te puedes perder, si eres un friki, si te gustan los juegos de mesa, no te puedes perder las CLBSL, unas convivencias lúdicas organizadas por algunos miembros de la BSK, el foro por excelencia sobre juegos de mesa. Si te he convencido, llegas un poco tarde, se celebraron el fin de semana pasado, aunque suelen repetirse cada 6 meses. Con varios meses de antelación ya me reservo el fin de semana correspondiente, incluyendo el viernes entero. En esta ocasión partimos tres coches desde Barcelona, me tocó viajar con Pol de la PCra, y Meri y Genís de Sabadell, muy buena compañía y muy buena conversación (y si no que se lo digan a Genís, que pudo disfrutar de Babylon 5 sin haberla visto). Jugar he jugado a un buen puñado de juegos, pero si tengo que destacar alguno por encima de los demás es el Die macher (8,5 / 10), un fabuloso juego sobre las elecciones alemanas. Con una mecánica más o menos sencilla se pueden hacer casi todas las maldades, trapicheos y triquiñuelas que se te pudieran ocurrir en un juego sobre política. Cometimos algunos errores, era la primera partida para algunos, tardamos más de seis horas en terminar la partida cuando lo normal son menos de cuatro, pero que más da, fue una muy buena partida con unos rivales de altura. Pude volver a jugar al Dominion (8,5 / 10), que ya ha salido en castellano y que ya forma parte de mi ludoteca. Pude probar el famoso Small world (8 / 10), que superó mis expectativas y que cuanto menos es original. Jugué por fin al Age of steam (7,5 / 10), pero me dejó un sabor agridulce, es un juego que no perdona y que no sé si funcionaría con mis jugadores habituales. Y ya está, me gustaría profundizar en alguno de los juegos que comento, pero no me queda tiempo, otro día quizás.

24 abril, 2009 at 1:04 pm Deja un comentario

El nombre de Daniel Craig

El fin de semana pasado volví a ver Casino Royale (8/10), ¡qué gran película!, suerte que no se parece demasiado a todo lo anterior de James Bond, nunca he sido muy aficionado a las películas de este fulano, no sé, demasiado irreales, demasiado siempre lo mismo. La película empieza muy bien, los títulos de crédito son impresionantes, como impresionante es el tema principal compuesto por Chris Cornell, ex de Soundgarden y cuya interesante historia he leído esta misma mañana en la wikipedia. La persecución a pie en Magadascar es de lo mejor que he visto en el cine, en la televisión impresiona menos, pero me sigue pareciendo una auténtica pasada. Y todo lo demás, excepto el final que se me hace un poco largo, me encanta, ya podían aprender otros. Quantum of solace, la siguiente película de James Bond, no la he visto todavía, pero por ahí dicen que no le llega ni a la suela de los zapatos, ya veremos, ya os comentaré cuando la vea. ¿Pero éste no es un blog sobre juegos de mesa? No, es un blog de lo que a mi me da la gana y como hablar sólo de juegos de mesa me aburre, pues ahora hablaré de todo un poco, de cine, de música, y por supuesto, de juegos de mesa, veremos lo que dura. Y hablando de juegos de mesa, ayer jugué de nuevo a Der name der rose (7/10), un juego que me gusta, pero que no me llena, no sé, le falta algo. En este juego cada jugador lleva a un monje en la abadía de la famosa novela de El nombre de la rosa, donde los asesinatos se suceden y eres culpable mientras no demuestres lo contrario. Si para demostrar tu inocencia tienes que pisar algunas cabezas, pues las pisas, que tampoco pasa nada, y en el fondo de eso se trata, siempre y cuando vayas con cuidado y los demás jugadores no descubran cual es tu monje y entonces pisen tu cabeza hasta que te haga mucha pupita. Tu objetivo es ser el jugador con menos indicios de tu supuesta culpabilidad, cuanto menos curioso, ya que lo normal habría sido tener que buscar al asesino. Y a lo que vamos, el juego sería una delicia si después de un par de partidas todos los jugadores no jugaran al despiste, así es imposible descubrir quien es quién y la esencia del juego se pierde. He intentado arreglarlo aplicando alguna variante de la casa, pero nada, un fracaso, no es fácil encontrar la forma de que los jugadores no puedan abusar del despiste. Esta misma mañana se me ha ocurrido un juego de cartas de mecánica similar, veremos que pasa porque seguramente tenga el mismo problema, este fin de semana lo pruebo, que en mi cabeza tiene muy buena pinta… como tantos otros juegos.

7 abril, 2009 at 3:42 pm Deja un comentario

Campeonato de Taj Mahal, segunda partida

El lunes pasado tuvo lugar la segunda partida del más importante campeonato de Taj Mahal del mundo, es decir, del campeonato que estamos jugando en mi trabajo. Esta vez jugamos Fran, Quico, Sergi y yo. Iván y Abel se quedaron fuera. Fran (ubik32 “El malabarista de los foros” en la BSK), ganador de la partida anterior, era el favorito. Quico es un jugador de esos agresivos, de esos que les gusta el confrontamiento, de esos que disfruta con El Grande, Condottiere, etc., un adversario a tener en cuenta. Sergi es un jugador muy conservador, excesivamente conservador, de esos que nunca es favorito, pero que de vez en cuando sorprende. En principio yo siempre soy favorito, por aquello de que soy el dueño de los juegos, aunque en esta ocasión creo que lo era un poco menos.

Después de explicar las reglas a los nuevos, empezó la partida. Esta vez tenía claro que no iba a construir tantos palacios como en la partida anterior, es una estrategia demasiado arriesgada, cualquiera puede bloquearte. Sí, sí, ya sé que para evitarlo están los mogules, pero es que no consigo ganar nunca con ellos, me tienen manía. Traté de enlazar cinco regiones pero fracasé… los mogules, los jodidos mogules no estaban por la labor (y quizás mi tendencia a arriesgar demasiado, no sé). A media partida creo que iba primero, había conseguido las mercancías de tres regiones, pero sabía que la cosa se estaba poniendo muy fea. Fran estaba remontando, había conseguido todas las mercancías por las que yo no podía luchar, seguramente porque yo no tenía cartas, seguramente porque tenía una enorme manada de elefantes blancos en sus manos. Creo que mi error principal es que me meto donde no me llaman, pero es que no puedo evitarlo, me arriesgo cuando no tengo que hacerlo. De todas formas, todavía tenía una pequeña esperanza, ganar las mercancías de las dos últimas regiones y a ver qué pasa. Acumulé todos los elefantes que pude en dos colores diferentes, pero no fue suficiente, primero Quico y luego mi sentido común me impidieron ganar las mercancías de ninguna de las dos regiones. Quico me aplastó con un millón de elefantes cuando no me lo esperaba, ya no tenía sentido luchar por las mercancías de la última región, me salía más a cuenta guardar cartas e intentar colocar rápido algún palacio. Ganó Fran con casi 20 puntos de diferencia sobre el segundo, y menos mal que tampoco consiguió las mercancías de la última región, porque tenía muuuuuchas mercancías. Sergi, que durante toda la partida fue último, quedó segundo, tenía media baraja en las manos. Yo quedé tercero y gracias. Quico quedó cuarto, seguramente por preocuparse más de que los demás no consiguiéramos puntos que de conseguirlos él mismo.

El juego me sigue pareciendo muy bueno, pese a mis más que discretos terceros puestos. Voy a tener que arriesgar mucho si quiero ganar el campeonato, Fran me saca 30 puntos y sólo me quedan dos partidas. Veremos que se me ocurre, porque hasta ahora lo de arriesgar no se me ha dado muy bien que digamos. Por cierto, la próxima semana no me toca partida de campeonato, aunque intentaré engañar a alguien para que juegue conmigo un Agricola.

9 octubre, 2008 at 11:59 am 3 comentarios

Campeonato de Taj Mahal

El pasado lunes empezó el primer campeonato de Taj Mahal en mi trabajo, es decir, con la gente del trabajo y fuera del horario laboral. Desde hacía tiempo que estábamos dando vueltas a la posibilidad de cambiar las “partidas de degustación” por partidas de verdad. Hasta ahora cada semana se jugaba a un juego diferente con diferentes personas, casi siempre había que explicar las reglas y de algún modo faltaba cierta intensidad a las partidas. Los jugadores iban y venían a su antojo, y queríamos un poco más de seriedad. La solución que se nos ocurrió era montar campeonatos, se elige un juego, se hace la convocatoria, se apunta la gente que tiene verdadero interés, se organiza el campeonato y a jugar. De esta forma creo que sacaremos todo el jugo a cada juego y de algún modo conseguiremos que los jugadores se impliquen un poco más.

Taj Mahal

Taj Mahal

El juego elegido fue el Taj Mahal, ninguno había jugado antes, ni siquiera yo, así que ninguno tendría ventaja previa. Después de la primera partida creo que ha sido un gran acierto, ya que pocos juegos pueden ser tan tensos.

La primera partida la jugamos Abel, Fran, Iván y yo; Quico y Sergi tendrán que esperar a la próxima semana. Expliqué las reglas sin demasiados problemas, es un juego bastante sencillo “baja una o dos cartas o retírate”. En la primera ronda nos quedó bastante claro que ser el primero en retirarse es bueno porque permite escoger cartas y que retirarse sin haber bajado ninguna carta es una opción a tener en cuenta. En la segunda ronda nos dimos cuenta de lo importantes que son las cartas blancas y que no siempre merece la pena construir un palacio en una fortaleza (donde te dan cosas). En la tercera ronda nos dimos cuenta que desgastarse demasiado no es una buena opción y que enlazar regiones con palacios es más complicado de lo que parece. En la cuarta y quinta ronda comprobamos la importancia de las cartas especiales que se ganan con dos marcadores iguales y que el Gran Mogul es importante si pretendes hacer una buena red de palacios. Etc. El juego tiene mucha más miga de lo que parece, hay distintas formas de ganar puntos y todas parecen buenas. Es un juego más táctico que estratégico, en el que yo creo que la clave es saberse retirar a tiempo. Ganó Fran, que empezó realmente mal, pero supo recuperarse a tiempo, se retiró sin jugar cartas dos rondas seguidas y luego consiguió la carta de +2 que conservó hasta el final. Abel quedó segundo con una estrategia puramente mercantil, creo que si hubiera colocado mejor los palacios hubiera puesto en apuros a Fran. Quedé tercero, seguramente por aquello de que la avaricia rompe el saco. Iván quedó último, seguramente por aquello de que el que mucho abarca poco aprieta. Me encantó la partida y el juego, algo que no me suele pasar con los juegos de Reiner Knizia.

1 octubre, 2008 at 3:18 pm Deja un comentario

Mejores y peores juegos

Hace un par de semanas, coincidiendo con el inicio de la nueva temporada de juegos de mesa en mi trabajo, les hice una pregunta, ¿cuál ha sido el mejor y el peor juego de la temporada? Éste ha sido el resultado:

Pues a mí el juego que menos me ha gustado ha sido el Modern art,  para mi gusto interviene demasiado el arte de saber negociar e influye mucho el nivel del resto de los jugadores.

Y el que mas me ha gustado (esta elección es mucho mas difícil) ha sido In the Year of the Dragon, me parece un juego que te mantiene alerta hasta el final, con mucha estrategia y muchos giros.

Noe, gandora de la temporada pasada.

La única partida al Modern art no gustó demasiado. Es un juego que yo creo que necesita como mínimo dos partidas para pillarle el truco, para darse cuenta de que vender cuadros es tan importante o más que comprarlos. In the year of the dragon es un juego que ha gustado bastante, incluso a Noe que ha quedado última siempre, sobretodo por la angustia esa que genera con tanto evento negativo.

Mi favorito, ahora mismo, es el Agricola. Los juegos que más me están gustando son los de gestión de recursos, y de los que he visto el Agricola es el mejor. Es el más abierto, el que permite improvisar mejor sobre la marcha y no usando tácticas de “minimización de daños”, sino creando nuevas líneas que pueden resultar mejores que la estrategia inicial.

El que menos me ha gustado… la cosa está entre El misterio de la abadía y Perikles. Va, me decanto por este último. Es de ese tipo de juegos que “no entiendo”. Voy perdido toda la partida, no sé muy bien qué decisión tomar en cada momento. Se me escapa, las acciones de los jugadores no me permiten adelantarme a los hechos ni “calcular” nada. Odio este tipo de juegos, para mí, caóticos. Y en este saco meto también a El Grande, uno de los favoritos de la parroquia.

Fran, el más aficionado de todos.

Lo del Perikles fue otro fracaso como el del Modern art y eso que Fran tenía todas sus esperanzas puestas en él. Es de esos juegos que la gente no entiende, cuando a mí me cuesta entender que la gente no lo entienda. De todas formas, he comprobado que muy a mi pesar, es un juego que no suele gustar. El misterio de la abadía no nos entusiasmó a casi ninguno, no sé, no le vimos la gracia.

Por un general todos me han parecido muy interesantes. Puestos a escoger para mi El Grande ha sido un “gran” descubrimiento y lo colocaría en primer lugar sin perder de vista el Age of Empires III, que pese a quedar último en mi única partida, me gustó y creo que con mas partidas podría desbancar en mi orden de preferencias a El Grande.

En cuanto al peor y si tengo que escoger un peor estaría entre el Dragon’s gold y el Ciudadelas. En el caso de Ciudadelas, en la partida que jugué, la partida no acabó de coger mucho ritmo (se le podría dar otra oportunidad). El Dragon’s Gold da poco juego en la estrategia y quizás el azar juega un papel mas determinante, si tengo que escoger un peor sería este. Aún siendo el que menos me gustó el echo de ser un juego rápido (en poco rato puedes acabar una partida) es un punto que juega a su favor.

Iván, un jugador ocasional.

El Grande es uno de los juegos que más y mejores partidas se han jugado, a Iván le gustó tanto que se compró uno de segunda pano por eBay. El Dragon’s gold fue otro de esos juegos incomprendidos, no hubo negociaciones agresivas y el juego perdió el único interes que tiene.

De todos el que más me ha gustado ha sido Los pilares de la tierra. Me pareció muy divertido, simple de jugar y a la vez con muchas opciones hacia las que enfocar la partida. De los que compartí con vosotros fue Condottiere el que más me gustó.

Y el que menos, que no quiere decir poco, El Misterio de la Abadía. Ya que se hizo muy larga la partida y a ratos ya no sabía ni que preguntar… supongo que para disfrutarlo mejor hay que tener más experiencia.

David, otro jugador ocasional.

David nobra al Condottiere, uno de esos juegos que no suele gustar pero que con la gente del trabajo ha funcionado muy bien. La verdad es que todas las partidas a este juego han sido muy buenas y muy tensas, eso sí, siempre jugado por seis jugadores.

A mi el que más me ha gustado hasta el momento ha sido el Agricola, aunque sólo he podido jugar una partida, me parece un juego de gestión de recursos muy bueno, con múltiples opciones y muy compensado en todo momento.

Y el que menos, el Dragon’ s gold, pienso que en ningún momento se tiene control sobre el juego y además, bajo mi punto de vista, la negociación entre jugadores tiene demasiado peso.

Albert, otro jugador ocasional.

Es curioso como Albert comenta como defecto del Dragon’s gold lo que yo considero su mayor virtud.

Y esto ha sido todo, algunos no contestaron a mi pregunta y otros fueron tan breves que no he considerado oportuno ni siquiera mencionarlos, aunque todos ellos mencionaban El Grande como mejor juego.

25 septiembre, 2008 at 2:09 pm Deja un comentario

Tercera y cuarta semanas de septiembre de 2008

Últimamente no estoy jugando mucho, así que tampoco tengo mucho que contaros. En estas dos semanas pasadas sólo he jugado en el trabajo, donde ha habido cambios que en una siguiente entrada os contaré.

Hace un par de semanas jugamos una partida de Agricola a tres, Fran, Abel y yo. Fran y yo hemos jugado bastantes partidas, pero Abel no había jugado nunca. Expliqué las reglas del modo familiar (¡otra vez!) y nos pusimos a ello. En las primeras rondas quedó claro que Abel no sería rival y para desgracia de los que nos estábamos jugando la partida, se dedicó de lleno a desconcertar (por no decir putear). El tramo final fue muy emocionante, la granja de Fran parecía mejor, pero mis granjas suelen mejorar mucho en las últimas rondas. La clave de la partida estuvo en la penúltima ronda en la que Fran decidió reformar su casa en vez de ser jugador inicial, craso error, en la siguiente ronda pude reformar mi casa a adobe, construir vallas que necesitaba como agua de mayo y volver a reformar mi casa, esta vez a piedra. Gané la partida por un punto, cosa que dudo que hubiera hecho sin el error de Fran. Llevo un buen puñado de partidas a Agricola y me sigue gustando, y esa es una muy buena señal.

La semana pasada jugamos al Age of empires III a cuatro, Abel, Iván, Quico y yo. Como todos habían jugado antes, simplemente repasé las reglas y empezamos. Cuando no tengo que explicar reglas y estar pendiente de que los nuevos jueguen bien, juego mejor. En el tercer turno supe que era un claro aspirante a la victoria (es más, estaba convencido que iba a ganar). Por entonces ya tenía el edificio de 5 monedas, el de un capitán extra y el de un misionero extra. Empiezo a ver el final de este juego, empiezo a estar un poco cansado, juego de forma demasiado mecánica, aunque no siempre con la misma estrategia. Tengo un montón de normas en mi cabeza que si voy aplicando me va bien. De todas formas, es un buen juego que me ha dado muy buenas partidas y que hace mucho tiempo que he amortizado. Lo seguiré jugando de vez en cuando, pero a poder ser, con adversarios de altura. Evidentemente gané la partida con unos 20 puntos de diferencia con el segundo.

25 septiembre, 2008 at 12:30 pm Deja un comentario

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